Las semillas están de moda. Aunque hace tiempo que se consumen, últimamente se están conociendo más sus propiedades y los beneficios que conlleva introducirlas en nuestra dieta. ¿Te animas?
Semillas, fuente de nutrición
Su gran ventaja es, sin duda, que son un alimento fácil de ingerir y de asimilar por el organismo. Las plantas no escatiman en esfuerzos para producir sus semillas y llenarlas con altas concentraciones de vitaminas, minerales, proteínas, aceites esenciales, … en general nutrientes.
¿Cómo podemos introducir las semillas en nuestra dieta?
Hay muchas formas de consumirlas pero la mejor manera es en crudo ya que de esta forma conservan todas sus propiedades intactas. Desde aperitivo, como un pica-pica a media mañana o por la tarde, como condimento, en salsas, en batidos, en nuestro pan casero, añadiéndoselas a un yogur, … Existen infinidad de opciones para introducirlas en nuestra dieta casi sin darnos cuenta y sin tener que hacer ningún esfuerzo. A continuación te hablamos de 4 semillas ricas tanto por su sabor como por sus propiedades.
Semillas de Lino
Antes de una comida, estas semillas pueden ayudar a modular el apetito. Sus compuestos vegetales tienen propiedades antioxidantes, especialmente vitamina E. Son una de las fuentes vegetales más importantes en ácidos grasos Omega 3. También son ricas en fibra por eso ayuda a una buena función intestinal, regulando el estreñimiento, y puede reducir los niveles de colesterol en sangre.
Semillas de Amapola
Se han utilizado en la medicina natural desde hace muchos siglos. Y podemos encontrar de dos tipos: las blancas y las negras, aunque ambas tienen los mismos beneficios. El más destacado es el de calmante nervioso del organismo. También aportan pequeñas cantidades de vitaminas y minerales. Se han popularizado actualmente en la elaboración de algunos panes como multicereales.
Semillas de Sésamo
Podría ser el más antiguo condimento conocido por el hombre y son muy apreciadas por su aceite. Ricas en vitamina E. Son fuente de minerales, especialmente destacado su aporte en calcio, en comparación con otros alimentos vegetales. Además contienen dos sustancias únicas: sesamina y sesamolina que pertenecen a un grupo de fibras beneficiosas especiales llamadas lignanos que tienen un efecto reductor del colesterol y protegen el hígado del daño oxidativo.
Semillas de Calabaza
Es la más popular pues la venimos consumiendo desde hace tiempo (seguro que la has encontrado en muchas mezclas de frutos secos). Son ricas en proteínas y vitaminas del grupo B. También ayuda a prevenir cálculos renales y parásitos intestinales. Beneficiosas también para la próstata.
Las semillas son un alimento vivo, es imposible consumirlas y no nutrirse de ellas, aunque hay que saber que no todas son comestibles. Y tu, ¿con cuál te quedas?

Con la llegada del frío llegan, también, los primeros resfriados. Nuestro sistema inmunológico, encargado de identificar y destruir cualquier agresor externo que quiere entrar en nuestro cuerpo, puede estar bajo de defensas y esto facilita la entrada de virus o bacterias.
Hervir un par de minutos una cucharadita de tomillo (por cada taza de infusión). Dejar reposar tapado durante unos 5 minutos y colar antes de servir.
Ayuda a aumentar nuestras defensas de una forma muy eficaz. La podemos encontrar en gotas, comprimidos o en jarabe.
Ya sabes que los cítricos tienen un alto contenido en vitamina C, que ayuda también en los procesos catarrales y gripales. El limón y el kiwi serian dos grandes aliados, o tomar un zumo de naranja natural. No obstante la vitamina C se destruye fácilmente en contacto con el oxígeno, la luz y el calor, por lo que los zumos y las frutas peladas y cortadas deben consumirse inmediatamente.