Con la llegada del verano nos cuesta más mantener la frescura y las propiedades de nuestros alimentos. Elementos como la luz, las altas temperaturas o el contacto con otros alimentos pueden provocar que se estropeen y debamos descartar su consumo para evitar posibles intoxicaciones.
Si los alimentos permanecen mucho tiempo a temperatura ambiente o simplemente no los conservamos en buenas condiciones, pueden aparecer microorganismos como la Salmonella, E. Coli, entre otras bacterias. Esto puede afectar nuestra salud (cada año oímos noticias de intoxicaciones causadas por ingerir alimentos en mal estado).
¿Cómo conservar los alimentos?
Antes de nada deberemos diferenciar entre alimentos cocinados y sin cocinar pues no se conservan en la mismas condiciones.
- No se deben guardar calientes, espera a que se enfríen y guárdalos en un recipiente cerrado.
- Lo más aconsejable es consumirlos el mismo día o al día siguiente.
- Al volver a consumirlos, saca de la nevera sólo la cantidad que vayas a tomar. Una vez los calientes de nuevo, si te sobra algo, debes descartarlo.
- Es preferible guardarlos en envases de vidrio, si los guarda en un recipiente de plástico procura sellarlo bien.
- Los alimentos que se conservan peor una vez cocinados son el arroz y las patatas.
- Las frutas y verduras deben estar siempre en la nevera, de esta manera alargaremos su conservación aproximadamente 4 días. Si no los refrigeramos pueden perecer en 1 o 2 días. También es importante guardarlas enteras ya que, de trocearlas, se estropearán antes (aunque estén en la nevera).
- La carne cruda también se tiene que guardar en la nevera para consumirla en 1 o 2 días. Si quieres guardarla más tiempo deberás congelarla. Al descongelarla para su consumo hazlo lentamente, pasando del congelador a la nevera durante varias horas.
- El pescado crudo puede estar como máximo 1 día en la nevera. Lo mejor es consumirlo el mismo día que se compra.
- Los lácteos, sin excepción, deben estar siempre en la nevera (también en invierno). Una vez abierto el paquete lo podremos conservar como máximo 4 días. Si tu nevera refrigera de manera desigual, pon los lácteos en la parte que mantenga más frío (pero no en el congelador).
- Los huevos también en la nevera y no pasarnos de la fecha de caducidad indicada.
Si sigues estos consejos tus alimentos duraran más y siempre los consumirás en buenas condiciones. Aún así, si tienes duda sobre la frescura o conservación de algún alimento es mejor prevenir y descartarlo.





Ingredientes: Aceite de Oliva Virgen Extra, Ajo y Guindillas (secas o tiernas)
Y ya que las consumimos casi a diario, ¿qué tal si las conocemos un poco más? A parte de potenciar, incluso mejorar, los sabores de nuestros ingredientes, estas plantas tienen propiedades que nos pueden beneficiar.
Aroma
Aroma
No obstante en la actualidad, se ha sugerido que el término “estrés” debería usarse sólo en casos en los que la situación a la que se enfrenta el animal excede la capacidad de regulación del organismo, especialmente cuando dicha situación implica un cierto grado de imprevisibilidad y falta de control. Varias áreas del cerebro están involucradas en la organización de las repuestas a estímulos que lo producen, y estas áreas interactúan ampliamente entre sí. Aunque ya tenemos identificados ciertos núcleos de estrés en los animales y que vienen determinados por factores como:
La respuesta de estrés incluye varios cambios que pueden tener efectos negativos sobre el rendimiento de los animales de granja. Estos efectos radican especialmente en cambios del sistema inmunitario lo que propicia una vulnerabilidad a enfermedades y patologías, mucho mayor que un animal en buenas condiciones, y como pasa con las personas la disminución de la ingesta de alimento y de la rumia y la reducción de la fertilidad, entre otros (a nosotros nos sucede con la libido).
Recordemos que uno de los mayores beneficios de los Aceites Esenciales es favorecer la resistencia a los microorganismos del entorno, al contrario de los antibióticos, que no promueven que el sistema inmunitario del animal sea resistente a determinadas bacterias más fuertes y causantes de enfermedades en animales y transmitidas a humanos como la Salmonela, Campylobacter, Enterococci y E. Coli.






